deretiro

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jueves, 9 de octubre de 2014

LA VEJEZ



 
Hoy, se desecha fácilmente para presumir tener algo nuevo, con más frecuencia los tachos de basura revientan antes que llegue el recolector, los hospicios están más llenos que las terminales, los correos se cierran por falta de envíos, agonizan los  ring, ring de los teléfonos fijos. Todo, todo lo desechamos porque ahora el camino a la vejez es más corto. 
 
Hoy, la ancianidad es la antesala de la muerte, por eso, lo viejo asusta y repugna. Pero que tontos somos, debemos entender que la vejez olvidó brillar para alcanzar la libertad, es cuando escasean los recuerdos, los antojos casi inexistentes, se come porque se tiene que vivir, se viste para no sentir frío y se habla lo suficiente para no perder de vista al silencio,  al futuro, prácticamente se dejó de mirar, es el presente  que culmina con el sueño y renace con el ruido de la calle. 

   Las fotografías de este DERETIRO intentan mostrar –de algún modo- la vejez de las cosas, los árboles y las personas, esa vejez que alcanzó la libertad porque aprendió a no esperar.




martes, 30 de septiembre de 2014

CAÍDA LIBRE




Quién puede entender a estos viejos que sin disimulo miran desde abajo, parece que terminó su paciencia y más bien se empeñan en detener al tiempo, que obstinación más precisa, que impulso decidido tienen en sus ojos. Así se dejan caer.
Sus manos no templaron esa mañana y su voz se abrió camino entre los bulliciosos pasillos y las miradas detenidas en su recuerdo, quien sabe si partió con ellas.
Por fin hallaron la liberación y el pudor abandonó los sentidos, ahora es más fácil respirar, hablar, oler, ver, tocar y escuchar.
Cada vez son más cortas las visitas, dejó de esperar y olvidó al deseo, abandonó la locura y saltó al vacío…
Sabe que en algún momento dejará de caer, mientras tanto ve al cielo, al sol, al frío, al viento, a la lluvia, a los árboles,…a tus pequeños ojos que cambian de color con el brillo de la luna, con la fuerza del sol.  
En recuerdo de mi tío Eduardo Vásquez
1930 - 2014

miércoles, 27 de agosto de 2014

SIN LUZ


No necesito de la luz para sentir que estás aquí
seguiré imaginando
estar bajo el sol
colgado de un árbol
cuidando tu fulgor.

martes, 26 de agosto de 2014

TE MIRO





Me propuse burlarme del semáforo y de la arrogancia de quienes por tanto hablar olvidaron respirar.
Hoy, el día tardará en llegar a su fin, el segundero aprendió a cojear y la ciudad desentona su habitual melodía. Aquí construí mi entierro para escuchar sin mirar y ver con las orejas tapadas. El mundo así se dibuja en mí.
¿Cuántas historias serán verdad? Pregunté cuando pasaba por la estación y el sol hacía gala de su soledad. Yo seguí bajando con mi caminar cada vez más somnoliento, arriba estaba la casa y su laberinto, el desmemoriado pequeño reloj y los almuerzos bulliciosos.
Del otro lado, los amigos empujaban sueños, deseos, sin permitirme cerrar los ojos para sentir a las comisuras que se abrían con la lluvia.
Mis padres, mis hermanos, los amigos, los amores y mis hijos apagaron la luz esta mañana, se despidieron en la puerta, luego, abrieron los paraguas azules, amarrillos, verdes, rojos, blancos y violetas. Desde aquí se  ve como mixtura trasnochada. Este retiro inconsciente tiene dos ventanas por donde ingresa la luna y la sombra de ese árbol que decidió, una vez más, ser quien me espere.

jueves, 31 de julio de 2014

AVIDEZ




La avidez frenó a las palabras, empujó al camino y a los rieles pero no me enseñó a flotar. La avidez provocó que las lágrimas lleven tu nombre y confundió al sudor que encerrado estaba en mí. Esta avidez impuso el pasado y el futuro, es la que se afana en marcar el tiempo y entristecer tras su partida.

martes, 22 de julio de 2014

DEL OTRO LADO




Tu caminar presuroso
y el gélido aliento empañaron a mis ojos
Mas tu mirar se quedó en mí.
Fue entonces que cerramos la puerta
mientras entraban las canciones
junto a las risas, el desenfreno, el deseo y la mentira.
Recuerdas, el tiempo solo asomaba por la ventana
viendo a los dos
inventar escusas
así  olvidar a las persianas.
Ahora, estamos del otro lado
allá, la respiración mutó en ausencia
y la risa en silencio.