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viernes, 21 de agosto de 2015

"Las fotos que han sido. Encuentro, ruptura, alegría y olvido"


Se publicó en la revista SURGIENDO del colectivo INVESTIGASUR, mi artículo "Las fotos que han sido. Encuentro, ruptura, alegría y olvido", que de algún modo describe las motivaciones y revelaciones sobre esta senda cubierta por imágenes por donde decidí transitar y a través de la que también puedo hablar.
El artículo está ilustrado por algunas fotografías que acompañan a las diferentes etapas de mí hacer como fotógrafo, sin embargo hoy les presento otras que también dicen lo mismo.
A continuación comparto con ustedes un pedacito del artículo, así les invito a adquirir el libro. Gracias anticipadamente.


"Como a casi todos los fotógrafos, la naturaleza también me convocó con sus amaneceres, atardeceres, con sus árboles, montañas, ríos, sus contrastes y brillos, la lluvia, el viento, la noche y el día; la seducción de la naturaleza se da a cada instante. Ante mis ojos se mostraba como un gran cuadro a veces tan lejano y desconocido. Otras redefinían su intimidad conmigo, pero ¿qué imágenes eran las que con mayor insistencia se prendían en mí? Los árboles y los atardeceres: en ellos distingo su invariable aquí y ahora. Alguna vez pregunté: ¿por qué mi silencio se detiene frente a un árbol y al atardecer? Mientras me quedo observando tratando de hallar detalles que intenten traducir su naturaleza, con frecuencia algo me golpea, me transporta y produce emociones. Seguramente es el Punctum descrito por Barthes, (el Punctum se puede entender como el pinchazo que provocan ciertos detalles de cada foto, como un flechazo que puede causar dolor o placer.
De manera gráfica, se puede decir que el Punctum es lo que detiene, sin que necesariamente te cause sorpresa; es posible que se trate de un encuentro con uno mismo. Evidentemente, este detalle no hace al todo de la foto, pero indiscutiblemente ahí se puede reconocer su discurso).


Entonces utilizo la fotografía para conservar la brisa, el color y su vitalidad que, como referente, se proyectan en mí. La esencia de la naturaleza es su impermanencia; la fugacidad guarda como una de sus principales particularidades: esa es la que pretendo atrapar para sentir lo que ha sido.

...Dejé de buscar y salí a caminar para encontrar nuevos símbolos que causen en mí dolor, placer, alegría, felicidad o libertad, encontrar a la naturaleza de las personas, de las cosas, de los árboles, de los ríos, de los atardeceres y de las ciudades. Me pongo en la posición del espectador en la relación con la foto y trato de olvidar mi rol de fotógrafo.

...Acumulé una diversidad de historias vinculadas con la pobreza, la marginalidad, la discriminación y el abandono. La búsqueda era cada vez más difícil porque el punzón ya no me hería. Así pues, me encontré con cosas perdidas o abandonadas, forradas de polvo y olvido. Esos detalles me sacudían y me llevaban nuevamente a imaginar, por ejemplo, ¿cuántas personas habrán visto? ¿A cuántos acompañaron en su cansancio? ¿Qué historias vieron las puertas, las ventanas, los candados, las banquetas de plazuela solitaria, los zapatos con agujeros tirados a la mitad de camino? Todos se hicieron símbolo para edificar relatos interminables. Cada objeto con su luz resaltaba ante mis ojos; en su misterio se ocultaba su belleza. Entonces, la calle angosta, el empedrado y el descolorido sombrero se hacían una y otra vez para ahorrar soledades.

Fotografiar las cosas viejas representa intentar devolverles la vida, darles la oportunidad de contar qué habían visto, qué habían sentido. De algún modo también quise sobornar su complicidad.



...Los atractivos edificios coloniales que tiene la ciudad de Sucre, junto a sus conventos e iglesias, sus angostas calles y plazas de primeros años del siglo XX, como a muchos también me impactaron; por eso buscaba, acurrucado en las aceras, el mejor de sus ángulos. Al descargar esas imágenes en la computadora advertía un profundo vacío. Frente a mí, solo habían casas antiguas sin ningún referente que logre avivar emociones; pero después de ver por segunda y tercera vez, tropecé con puertas descoloridas, ventanas que se caían, abollados tocadores de bronce envejecido: reconocí el Punctum, el motivo para desafiar a su magnificencia y a su fragilidad existencial. Desde entonces, en la soledad de las cosas viejas, reconstruyo mi de-retiro".
Sucre, 2015

miércoles, 5 de agosto de 2015

ESCUCHAR

En la senda siempre encontramos, en ella todo es nuevo, todo  puede sorprender. Caminar nos lleva nunca nos trae. Escuchar el arrastrar de los pies, escuchar su tropiezo y su silencio es mejor que buscar a la felicidad.



martes, 21 de julio de 2015

EL EGO Y LA AVIDEZ, INVENTANDO NOMBRES Y ESPEJOS


Las sombras de este pequeño agujero han abierto ciertas comisuras que desvelan al ego, ese que aprendió a poner luces a los nombres y flores en los espejos.

Si estos olores no tuvieran nombre, si el silencio no estuviera condicionado al tiempo y si las miradas aprendieran a sentir al sudor y al frío, si nuestras manos podrían distinguir el color de los árboles, de los ríos, de las montañas, del cielo y del mar, volvería a tener sentido mi arte, aquel que fue enclaustrado por mil espejos.

Es mejor cerrar la noche y huir de la avidez, ese que tiene un hueco profundo y que no permite respirar.


Esta noche empujaré al ego e intentaré olvidar a la ausencia e intentaré calentarme, únicamente con el calor que hoy entra por mi ventana.

domingo, 21 de junio de 2015

LA FOTOGRAFÍA QUE VENCE AL PASADO PARA SER UN PRESENTE INTERMINABLE

Con cariño y afecto para mi familia Calvo - Vásquez



Siempre fui un fisgón de alegrías, de cinismos y de mentiras
Recuerdo que los estudios fotográficos exponían en sus vitrinas fotos de matrimonios, graduaciones, bautizos, elección de reinas de belleza, equipos de fútbol, ch’allas y cuánta celebración se producía en la ciudad de Potosí. Los rostros vidriosos parecían reventar, y claro, no faltaban los inoportunos que se colaban en las fotos estirando el cuello o contorsionando el cuerpo, también no estaban ausentes los distraídos que haciendo gala de su prisa entraban al cuadro como el viento, el sol y lluvia.
Hallaba en cada foto muecas, lágrimas que disimulaban sus grietas, zapatos rotos que se ocultaban entre la multitud, chalinas deshilachadas, cabellos desordenados, vestidos transparentes, corbatas que retenían forzadamente los pedazos de torta, masetas fracturadas, puertas entreabiertas y sillas rotas en un rincón de la plaza; ahí estaban -haciéndome despertar- esas “pequeñas y hermosas cosas”, como muy bien describió Joan Manuel Serratte.
Me quedaba absorto ante esas imágenes que las retenía en mi memoria cuan inventario fiscalizador, por eso cuando no las volvía a ver en las vitrinas me solía preguntar ¿quién habrá recogido esas fotos? o forzaba a la imaginación semejando al fotógrafo con el panteonero y pensaba ¿habrán quemado las fotos por falta de espacio en los álbumes?
Años después comprendí que cada foto es independiente de quien la toma e incluso de sus protagonistas, adquiere voluntad propia y deja de ser pasado para ser un presente inconcluso e interminable para el espectador.


Hace un mes estuve en Potosí y visité a mi madre, ella aprovechó mi presencia para mostrarme antiguas fotos familiares, ahí están mis padres, mis abuelos y abuelas, mis tíos y tías, a pesar de no haberlos conocido o no haber compartido mucho con ellos, cada foto me proyecta y me descubre.

Observé una a una y no niego que tuve todas las ganas de robar ese material rico por su aporte a la sociología y la antropología ya que fácilmente pueden convertirse en objetos de estudio, de esa manera analizar ciertos contextos socioculturales, pero no, preferí sacar foto a la foto para quedarme con ese ahora en el que reconocí ocultos detalles, forasteras e intrusas sombras y contraluces, que fueron un día encontradas por la fotografía.


Todos dejaban de ser pasado y la foto recobraba su estar aquí, en ese instante las referencias superaban al contexto, ahí estaba mi abuela reteniendo la mirada y su respiración mientras mi abuelo disfrutaba del sol y la buena lectura. Mi madre, casi desenfocada, estaba distraída en medio de matorrales, sorprendida, temerosa y extraña; a su lado sus padres y hermanos, cada quien con una señal que -por entonces- quizá no tenían el menor sentido, ahora creo que podrían servir de respuestas necesarias. En otra foto esta mi tía, apretujando con su cariño, como acostumbra hacerlo hasta hoy con todos sus sobrinos.

Mi padre siempre emitía una inquietante mirada transparente que se escondía en el anonimato. En las fotos familiares de mi padre reconozco la seriedad protocolar de mis tíos y esa timidez congénita que me descubre y revela, ahí están, ellos miran al frente para guardar celosos su destreza en el baile, en el canto y la poesía.

La foto de mi abuelo, enviada desde Uyuni durante la Guerra del Chaco lanza muchas preguntas, por ejemplo ¿por qué alguien intentó borrar lo escrito por mi abuelo? ¿cuánto temor guardaba cada palabra? ¿cuánto cariño escondía cada letra? y ¿cuantas fortalezas se engañaban ante esas miradas?
Seguramente estas fotografías traerán melancolía a mis hermanos, primos y sobrinos, mas esa no es mi intención, por el contrario, ojalá que cada quién halle símbolos, signos, detalles que rebasen al pasado, para que de esa nueva relación se puedan construir distintos presentes. Pero también quiero compartir con mis amigos, porque para ellos todos son extraños, lo que posibilita abrir nuevas miradas de donde nazcan historias, emociones y encuentros.
Javier Calvo Vásquez

Sucre, junio de 2015

miércoles, 10 de junio de 2015

MI QUERIDO LUKAS


Te dejo partir a pesar que este insistente corazón promete esperar
Tu sombra dejó un recipiente de olores a los que cuido y apapacho todas las mañanas
El tejado ya no transpira para permitir seguir las huellas que dejaste esa madrugada de junio.
Mi ventana permanece abierta por si te animas a tranquilizar a este despertar que cree verte
Llegar.
Quiero descubrir tus silencios, así dar sentido a este retiro que sin ti poco o nada importa.
No olvides que la puerta está sin cerrojos, no olvides que mi abrazo se mantiene despejado.
Lindo fuera que estas lágrimas sirvan para llamarte, cuan señales secretas
Estas lágrimas que agradecen tu cariño desmedido
Ese que ahora decidió viajar.

Para mi querido Lukas


miércoles, 3 de junio de 2015

ENCUENTRO


La vida es un encuentro, detenerse y dejarse sorprender, …así es, que mejor alegría que descubrir la belleza de la vida en una simple sonrisa, darse cuenta que es fácil vivir, que es fácil lograr ser libre y alcanzar la paz, que es fácil hallar la ingenuidad, la que es nada, la que es todo.

Su silbido trepó aquellos viejos árboles, mientras se entretenía raspando los rincones de esa mañana que aun tenía rostro de feriado. Me detuve a observar a ese pequeño señor que encorvaba a su mundo y se divertía jugando con los papeles y las hojas caídas, sin perder de vista al agudo silbido.
Cuando el sol chocó con sus manos, procuró que su rostro alce vuelo y su simple sonrisa respondió a quien desde el frente le gritaba y le preguntaba por el frío y el escaso pan, él, sin decir nada, volvió a sonreír levantando polvo con su pequeña y desordenada escoba, de quien se sostenía para no perder el rumbo de la solitaria acera.

Javier Calvo

Junio del año 2015

miércoles, 13 de mayo de 2015

VIAJES ETERNOS



La sombra del domingo se desliza por estas avenidas y calles
se escurren los pies entre las paredes y las manos se cuelgan de los andariveles
qué difícil comprender esas voces que mezcladas se empujan y aprietan
desde arriba veo tu caminar despacito
a tu aliento que dibuja en el aire nubes de azul turquesa
permanece la tarde en la banqueta del parque
mientras se esconde tu reflejo en la espesura del agua
los destrenzados cabellos siguen jugueteando con las hojas
de ese árbol donde apoyé mi descanso a la vez de imaginar
a tu correr desequilibrado.

La ciudad nuevamente cubre el domingo
y es la ventana que cerraste quien recuerda
la hora de marchar.

Los callejones y las plazas se alejan
las luces se llevan polvos y agujeros
se pierde el eco ruidoso e indolente

me detengo una vez más
en esta larga noche  
y acaricio la melancolía
y me embriago con tu mirada,
con tu pequeña voz
que partió un domingo antes que el sol
se anime a salir.

Sucre, mayo de 2015




domingo, 26 de abril de 2015

DESDE ENTONCES


Sus piernas se encogían y se presionaban una a la otra, los dedos de ambos pies mostraban un azul grisáceo.

Malena puso mucho esfuerzo al levantar su cuerpo dejando caer las sábanas junto al pantalón blanco, la blusa de color amarillo, el corpiño naranja y el calzón lila que desordenados aún guardaban el humo del cigarrillo Derby y el singani Casa Real que se desparramó en algún momento de la noche.
Frente al espejo sus ojos se desvanecían y el par de pezones perdían el rosado violeta que acostumbraban tener, sus piernas empezaron a temblar esa mañana y nuevamente su cuerpo quedó sin fuerzas. Abrazada a los zapatos de charol y con tacones de fierro, empezó a soñar. Cruzaron rostros, olores y lágrimas que resbalaban de las miradas. Malena reía y reía mientras frotaba las orejas que perdieron sus pendientes de fantasía.

Adrián esperó, desde entonces, que Malena recoja sus calzones, cambié las sábanas y cierre la puerta, pero no, ella con su desnudez clausuró las ventanas y soltó el agua de la tina para ahogar el corazón de Adrián.
Una mañana, cuando todavía dormía Adrián, sonó la puerta y se detuvo el goteó que perforó el recuerdo. La humedad tardó en salir y los vidrios empañados poco a poco descubrieron la luz y la sombra. Adrián despertó cuando las paredes confinaron al color y la puerta cambió de cerradura. Se sintió un extraño en ese lugar y buscó una manera de salir. Gritó por una rendija una y otra vez, pero sólo un aliento delgado susurró a mitad de la tarde; aquel que un día solía calentar sus labios.

Javier Calvo Vásquez

25 de abril de 2015

DESAFÍO A TU MEMORIA


De paso por Potosí. Mientras me entretengo con la lluvia, el frío me trae muchos recuerdos. Aunque las voces y los rostros son distintos, el color y el olor de la ciudad han vencido al tiempo y al olvido. Quisiera quedarme un cacho más en esta esquina para encontrar tu calor, quisiera que el aguacero sea más intenso todavía para convocar a tu ventana, para desafiar a tu memoria.

viernes, 10 de abril de 2015

DERETIRO

Sé que es noble trabajar para salvar vidas,
pero no es lo mío
hoy prefiero enterrarme en un caparazón
y descansar sin relojes, sin sueños, sin madrugadas.
Quedarme sin que el absurdo motivo me obligue a volver.